Al principio pensaba que mis problemas financieros se debían únicamente a factores externos. No imaginaba que mis hábitos, creencias o incluso las personas a mi alrededor influyeran tanto en este aspecto. Cuando inicié este proceso, necesitaba orden, ya que estaba a punto de dar un gran paso: mudarme sola. Fue difícil darme cuenta de que mi manera de llevar la vida, mis malos hábitos y la forma en la que me hablaba a mí misma eran determinantes para lograr el cambio que buscaba.
Hoy me siento profundamente agradecida por haber tomado la decisión de comenzar este camino y comprometerme con cada actividad. Aunque aún tengo aspectos por mejorar, especialmente en mi comportamiento y tolerancia, puedo decir con tranquilidad que mi vida financiera está mucho más ordenada.
Gracias, César, por acompañarme en este proceso.